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ENCAJE DE BOLILLOS

Encaje de bolillos Tipos de encaje de bolillos  Camariñas 
Almagro Numéricos: Talavera
   
 

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          ¿Encajes? De bolillos claro. Es el encaje por antonomasia en la cultura occidental.

          Hubo y hay otros muchos tipos de encaje: de aguja, anudados, ganchillo, punto... pero desde mediados del siglo XVI y, sobre todo, a partir del siglo XVII el encaje de bolillos es una tradición común a todos los países occidentales y de los que recibieron la cultura occidental. Así encontramos encajes de bolillos desde Rusia a Brasil.

          Sobre los orígenes de los bolillos se especula mucho ¿Flandes, Italia o España?

Bolillo de Almagro

          Lo que está claro es que la moda de los encajes de bolillos se extendió rápidamente y su máximo esplendor estuvo en los fabulosos cuellos y puños del siglo XVII. No hay más que ver los cuadros de Van Dyck o Velázquez para apreciar dos formas diferentes de utilizarlos, unos almidonados y encañonados y otros con su caída natural. En el XVIII y el XIX lo que estaba de moda eran las espléndidas mantillas de blonda, también hechas con bolillos.

          En España, hasta los años 50, era costumbre enseñar estas técnicas a las niñas en las propias escuelas, porque se consideraba imprescindible en la educación femenina. En general el aprendizaje se hacía en el propio hogar, heredando los conocimientos y los patrones de madres a hijas.

          Hay que tener en cuenta que la realización tanto de bordados como de encajes era una actividad generalmente que se hacía en común, un lugar de encuentro y charla para las mujeres, en la calle cuando la temperatura lo permitía.

          Pero vayamos a los bolillos propiamente dichos.

Materiales

  • Almohadilla, en España se le llama mundillo, almohadilla que sirve de soporte y sujección de la labor mientras se va realizando. Hay diferentes tipos de almohadillas, pero las españolas populares son cilindros ovalados que suelen medir entre 60 y 70 cm. de largo y unos 20 cm. de diámetro. El relleno más común es paja y crin. Durante el siglo XIX y principios del XX fueron habituales en las ciudades las almohadillas en forma de rodillo móvil montado sobre una estructura de madera, pero en el mundo rural nunca se impusieron.
  • Bolillos, para enrollar el hilo en forma de espiral y sujetarlo en una entalladura que tienen en la parte superior, mediante un nudo que permite ir desenrollando el hilo. Los bolillos españoles se llamaron en el siglo XVI majaderuelos o majaderillos porque su forma se asemeja a la mano del mortero para majar especias. Los bolillos antiguos eran de madera de boj y su grosor varía un tanto según las regiones, pero la forma permanece constante. Actualmente se hacen de madera de pino y no suenan como los antiguos al hacer la labor.
  • Alfileres, para sujetar los cruces de las guías, los enlaces, torsiones y bucles mientras se realiza la labor.
  • Hebra de lino, algodón, seda, lana o metal. En España se hicieron encajes muy ricos combinando los colores y los materiales de las hebras. De hecho los encajes de seda y metales nobles se llaman puntos de España.
  • Diseño, trazado sobre un material liso y tenso, como cartulinas o papel tela. Se hace el dibujo esquemático y se agujerean en los lugares donde han de ir los alfileres. En España a este patrón se le llama cartón y picado que en Almagro se solía teñir con azafrán para poder distinguir mejor la hebra sobre el dibujo. Se sujeta el cartón sobre el mundillo y cada encajera interpreta el dibujo, de tal manera que un mismo cartón puede leerse con puntos diferentes.
Puntilla de guipur          Existen otros elementos que se utilizan en distintas regiones, como una especie de escalerilla para sostener la parte superior del mundillo que apoya en el regazo de la encajera, o una horquilla para sacar los alfileres de su lugar, acericos para los alfileres, etc. La escalerilla fue bastante usual, según creo, en la zona de Valladolid.

Técnica

          La técnica de los encajes de bolillos es bastante sencilla a pesar de la fama de enredosa y complicada. Siempre se juega con las torsiones, trenzados y enlaces.

  • Las torsiones son dos hebras que giran una sobre otra y sirven para hacer cuerdas.
  • Los trenzados son entrelazados de al menos tres hebras, aunque lo usual es que hagan con cuatro, se entrelazan alternativamente por arriba y por abajo, igual que las trenzas del cabello. Los trenzados están en el origen de los puntos de tela, espíritu, trenzas, guipur, etc.
  • Los enlaces están en los lugares de encuentro del dibujo, y pueden hacerse por simples cruces de las hebras, cruces sucesivos y también enganches realizados con ganchillo.
          Con estos pocos elementos se pueden hacer todo tipo de encaje de bolillos.

Problemas

          Personalmente pienso que las dificultades principales en la realización del encaje de bolillos son:

  • La intepretación del diseño. En el encaje popular esto no tiene mayor dificultad, puesto que se emplean diseños muy semejantes entre sí. Además el aprendizaje se hacía en el propio hogar, con los diseños heredados de madres a hijas, con lo cual estaban más que sabidos.
  • La limpieza en la ejecución, con una tensión igual de los hilos y sin equivocaciones ni errores.
  • El tiempo que lleva hacer cualquier pequeña cosa en bolillos. Simplemente, una puntilla para un pañuelo supone como mínimo 120 cm. y, aunque cunda la labor, se tarda.
Puntilla de torchón Pero, también tiene ventajas:
  • El sonido de los bolillos de boj cuando se trabaja con ellos es claro y limpio, con un ritmo interno que me encanta.
  • La elección de los puntos al ejecutar el diseño pertenece a la encajera que lo realiza, lo cual permite variar el aspecto visual de un mismo patrón. Vamos, que se pueden hacer distintas puntillas con el mismo dibujo de base.
  • Y, por supuesto, puede uno hacerse sus propios diseños, aunque para eso hay que utilizar un esquema geométrico o saber dibujar muy bien y conocer todas las variantes de puntos que el tiempo nos ha dejado. Hacer un patrón para encaje numérico no tiene más dificultad que dibujar bien y saber señalar los puntos de enlace para que al quitarlo de la almohadilla no se deshaga.

          En muchas regiones españolas se hicieron bolillos, en algunas de ellas aún continúa la tradición y por éstas empezaremos en entregas sucesivas.

Bordado de Lagartera
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   Créditos
Textos: María Jesús Viver
Diseño: María Jesús Viver

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