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los ojos de Minerva

Racional / irracional: una frontera en constante movimiento


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ESPEJO

     ¿En qué estaría pensando Cocteau cuando afirmó que el espejo debería pensárselo antes de reflejar según qué cosas? ¿Quizá en su capacidad de sugerencia y misterio? ¿Tal vez -visto desde el otro lado- en la fascinación que el ser humano ha sentido desde siempre por él? Fuese lo que fuese, lo que sí parece claro es que se trata de una advertencia de peligro.

     Por supuesto, los grandes poetas, no han sido en absoluto ajenos a esto y uno de ellos, Novalis -concretamente en el El discípulo de Sais-convierte al espejo en protagonista de uno de los misterios esenciales de la cultura de Occidente, el del velo de Isis. Cuando el discípulo logra llegar al santuario de la diosa y, ante él, osa levantar el velo, se encuentra con que debajo había un espejo que, lógicamente, le devolvía su propia imagen, ­el mayor de los misterios!1

     El alma, si hacemos caso a Cirlot -él, para ser exactos, habla de la conciencia- es el espejo del Cosmos, tema de enorme importancia histórica que en su momento fue tratado tanto por Platón como por Plotino (Eneadas 4,3) y que llegó a alcanzar su pleno desarrollo con Gregorio Nacianceno. Jean Danielou escribía respecto a él: Como un espejo bien hecho recibe sobre su pulida superficie los trazos de aquello que le es presentado, así el alma, purificada de todas las suciedades terrestres recibe en su pureza la imagen de la belleza incorruptible2.

     Así las cosas, no nos puede extrañar que un -quizá El- significado esencial de este símbolo sea La Verdad. Además de eso,

  • Se trata tanto de un símbolo solar como lunar. En este último sentido (que toma el fuego del Sol) es símbolo de la armonía.
  • En adivinación se utiliza para preguntar a los espíritus. Por aquí hay algún rasgo curioso, como aquel de que nos habla Frazer de velarlos o ponerlos cara a la pared cuando alguien muere (quizá el difunto apareciese por él y arrastre consigo a alguno de los presentes).

  • Su papel en la mística musulmana es fundamental; por poner sólo un ejemplo, en concreto de Attar: En su oscuridad, el cuerpo es como la espalda del espejo, en tanto que el alma es su lado claro.

     En el lado opuesto, durante la Edad Media cristiana, el Renacimiento e incluso parte del Barroco, es símbolo de sensualidad y vanidad (seguramente, el espejo más popular en este sentido es tardío, el de Blancanieves).

     Si a nuestro término le añadimos Alicia de inmediato brota la evocación de las páginas de más talento que se hayan escrito nunca sobre el tema (el motivo de tanta rotundidad es obvio: además de la inteligencia que derrochan, están escritas en términos de símbolo).

Espejo      También el cine merece una mención concreta por su riqueza en el uso simbólico del espejo: el tiroteo en el laberinto de espejos de La Dama de Shanghai; el espejo roto en la pelea del Saloon de cualquier Western; el personaje en crisis examinándose el gesto, etc.

     Todo esto, y tantas y tantas cosas más que se podrían decir (la anorexia como miedo al espejo, las distorsiones ópticas, el espejo paulino, etc.) se remiten, en último término, a una cuestión: la duda que -en su simple funcionar- es capaz de plantearnos sobre si el mundo real es el que él muestra o desde el que nosotros lo observamos y que, en ocasiones, ha servido de base a documentos de verdadera importancia cultural como, por ejemplo, el gatha que provocó que Hui-Neng fuese nombrado sexto patriarca del budismo zen. El episodio es muy curioso: siguiendo la costumbre, un brillante compañero que aspiraba a ser el sucesor del patriarca, había hecho públicos los siguientes versos:

El cuerpo es el árbol de salvación
y la mente es un espejo limpio.
Lávala y abrillántala sin descanso
para que no se deposite polvo sobre ella.

     La demoledora resupuesta de Hui-neng fue:

Nada tiene que ver la salvación con árbol
ni con espejo limpio alguno.
No hay cosa que, en esencia, exista;
entonces, ¿dónde iba a caer el polvo?

notas

1 Los hombres de la calle tal vez diríamos aquello de que la cara es el espejo del alma o similar. Obviamente, no somos grandes poetas. Volver al texto

2 Citado en J. Chevalier & A. Gheerbrant (eds.), Dictionnaire des symboles, artículo Miroir. Volver al texto


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Autor: Julio Sánchez Trabalón
Diseño y mantenimiento: María Jesús Viver

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